Sargazo en Quintana Roo: cierre de playas pone en riesgo al turismo en Cancún, Playa del Carmen y Tulum
El sargazo en Quintana Roo continúa representando uno de los mayores desafíos ambientales y turísticos para el Caribe mexicano. Ante la acumulación masiva de esta alga marina en distintos puntos del litoral, el Gobierno de México determinó el cierre temporal de varias playas, una medida que busca proteger a los visitantes y atender las afectaciones ocasionadas por el fenómeno.
La situación mantiene en alerta a las autoridades estatales y al sector turístico, ya que se prevé que antes de concluir 2026 lleguen más de 119 mil toneladas de sargazo a las costas de Quintana Roo. Los principales destinos afectados son Cancún, Playa del Carmen y Tulum, tres de los polos turísticos más importantes de México y del mundo.
El sargazo afecta la actividad turística en la Riviera Maya
La presencia excesiva de sargazo modifica por completo la imagen de las playas del Caribe mexicano. Cuando las algas llegan a la costa y permanecen durante varios días bajo el sol, comienzan a descomponerse, generando un fuerte olor similar al de huevos podridos, además de liberar gases que pueden provocar irritación en la piel, ojos y vías respiratorias.
Esta situación ha impactado directamente a hoteles, restaurantes, prestadores de servicios turísticos y comercios que dependen de la llegada de visitantes.
El concejal de Tulum, Eugenio Barbachano, advirtió que la disminución del turismo es preocupante y aseguró que la temporada baja atraviesa uno de sus momentos más complicados.
«La caída turística es gravísima. La temporada baja no solo es baja, es una temporada crítica», señaló el funcionario.
Por su parte, Carlos Solís, proveedor de servicios turísticos, destacó que la presencia masiva de sargazo afecta la principal imagen que vende Quintana Roo al mundo.
«Siendo Quintana Roo un estado que vende playas, mar azul y actividades acuáticas, nadie quiere el sargazo; es una afectación», expresó.
Miles de trabajadores retiran sargazo todos los días
Para reducir el impacto ambiental y turístico, brigadas de trabajadores realizan diariamente labores de limpieza utilizando palas, carretillas y maquinaria especializada. Sin embargo, el esfuerzo resulta insuficiente debido a que constantemente nuevos bancos de algas llegan impulsados por las corrientes marinas.
Además del impacto visual y económico, el sargazo también representa un problema ecológico. Cuando permanece en el agua o sobre la arena durante largos periodos, bloquea el paso de la luz solar, disminuye los niveles de oxígeno y afecta los ecosistemas marinos, incluyendo arrecifes y especies costeras.
De acuerdo con información oficial, Quintana Roo destina alrededor de 2 mil millones de dólares al año, equivalente al 11 % de su Producto Interno Bruto (PIB), para las labores de recolección y manejo del sargazo.
¿Por qué aumenta el sargazo en Quintana Roo?
Especialistas señalan que el incremento en la llegada de sargazo responde a una combinación de factores ambientales. Entre ellos destacan:
- El aumento de la temperatura del océano.
- Los cambios en las corrientes marinas.
- La mayor concentración de nutrientes en el agua.
- Los periodos prolongados de radiación solar.
Estas condiciones favorecen el crecimiento acelerado de las macroalgas y su desplazamiento hacia las costas del Caribe mexicano.
Quintana Roo permanece en alerta por el sargazo
Durante junio de 2026, el 92.5 % de las playas de Quintana Roo registró niveles considerados «excesivos» de sargazo, lo que llevó a la gobernadora Mara Lezama a declarar una alerta roja para reforzar las acciones de limpieza y atención al fenómeno.
Mientras continúan los trabajos para contener la llegada de las algas, autoridades y empresarios coinciden en que el desafío será mantener la competitividad turística de destinos como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, cuya economía depende en gran medida de la actividad turística.
El comportamiento del sargazo en Quintana Roo seguirá siendo uno de los principales retos para el Caribe mexicano durante el resto del año, tanto por sus efectos ambientales como por el impacto que genera en la economía y el turismo de la región.