Dieta recomendada para el hígado graso: qué comer y qué evitar según expertos
El hígado graso se ha convertido en una de las enfermedades más comunes entre la población, ya sea por causas alcohólicas o no alcohólicas. Aunque su evolución suele ser silenciosa, las consecuencias pueden ser graves si no se adoptan cambios a tiempo. Entre todos los factores de riesgo, la alimentación juega un papel determinante para frenar su progresión y mejorar la salud hepática.
Hígado graso alcohólico: la regla principal es dejar el alcohol
Según la Academia Española de Nutrición y Dietética, el primer paso para establecer un plan alimentario adecuado es distinguir el origen de la enfermedad. En el caso del hígado graso alcohólico, el mensaje es contundente: es imprescindible eliminar totalmente el consumo de alcohol.
Sin este cambio, cualquier dieta tendrá un efecto limitado. Además, se recomienda ajustar la alimentación a las necesidades calóricas y proteicas de cada persona, siempre bajo supervisión médica.
Hígado graso no alcohólico: dieta mediterránea y pérdida de peso
Para quienes padecen hígado graso no alcohólico, la alimentación busca dos objetivos: mejorar el estado general del paciente y evitar la progresión de la enfermedad. Los expertos recomiendan adoptar una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, junto con un adecuado aporte de fibra.
Uno de los hallazgos más importantes es que la pérdida de peso gradual mejora notablemente la función hepática. Se estima que reducir entre el 7 % y el 10 % del peso corporal en un año disminuye la grasa acumulada en el hígado. Para lograrlo, se aconseja una dieta hipocalórica equilibrada y técnicas de cocción saludables como vapor, hervido, plancha y asado, evitando frituras y rebozados.
Alimentos recomendados para el hígado graso
La lista de alimentos aconsejados se centra en productos frescos:
- Frutas y verduras: al menos cinco raciones al día para aportar fibra y antioxidantes.
- Legumbres: tres o cuatro veces por semana, fuente de proteína vegetal y fibra.
- Pescados azules: dos o tres veces por semana por su contenido de omega 3.
- Frutos secos y semillas: reducen el colesterol y la inflamación.
- Lácteos fermentados, como yogur natural y kéfir, que fortalecen la microbiota.
- Aceite de oliva virgen extra, la grasa principal recomendada.
Alimentos que debes evitar
Para frenar la enfermedad, es recomendable limitar:
- Ultraprocesados
- Carnes con alto contenido de grasa
- Bebidas azucaradas
- Exceso de sal
- Productos fritos o rebozados
Estos alimentos favorecen la inflamación, el sobrepeso y la acumulación de grasa en el hígado.