Marco Rubio advierte que negociar con Irán “no es fácil” y crece la tensión antes de la reunión en Ginebra
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este lunes 16 de febrero de 2026 en Budapest que “no es fácil” alcanzar un acuerdo con Irán, al señalar que el país está dirigido por “clérigos chiítas radicales” que, según su postura, toman decisiones con base en consideraciones teológicas más que geopolíticas.
Durante una rueda de prensa en la capital húngara, Rubio subrayó que las conversaciones con Teherán enfrentan desafíos estructurales. “Llegar a un acuerdo con Irán no es fácil”, reiteró, al tiempo que aclaró que no prejuzga el resultado de las negociaciones previstas en Ginebra.
Negociaciones nucleares en Ginebra
El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que los negociadores de Washington ya se encontraban en ruta hacia Ginebra para la segunda ronda de conversaciones programada para el martes. Estas negociaciones buscan abordar las preocupaciones de Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní y reducir la escalada regional.
Rubio también destacó que el presidente Donald Trump prefiere la vía diplomática y mantiene abierta la posibilidad de un acuerdo pacífico, siempre que Irán atienda las demandas planteadas por Washington.
Sin embargo, el funcionario reconoció que alcanzar un arreglo será complicado debido a las diferencias de enfoque entre ambas partes.
Respuesta de Irán y postura oficial
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, aseguró que su país llega a la reunión en Ginebra con “iniciativas reales” para lograr un acuerdo “justo y equilibrado”. No obstante, dejó claro que Teherán no aceptará presiones externas ni amenazas militares.
“He venido a Ginebra con iniciativas reales para alcanzar un acuerdo justo y equilibrado. Lo que absolutamente no está en la agenda: rendirse ante las amenazas”, escribió en la red social X.
Escalada militar en el estrecho de Ormuz
En paralelo al proceso diplomático, la tensión ha aumentado en la región. Trump ha reiterado advertencias sobre la posibilidad de una acción militar si no se alcanza un acuerdo. En ese contexto, Estados Unidos envió un segundo portaaviones a Oriente Medio, mientras que la Guardia Revolucionaria iraní inició ejercicios navales en el estratégico estrecho de Ormuz.
El desarrollo de estas negociaciones será clave para la estabilidad regional y para el futuro del programa nuclear iraní, en un escenario marcado por la diplomacia, pero también por señales de presión militar.