Gentrificación en Cancún avanza hacia Donceles 28: vecinos denuncian presión inmobiliaria y riesgo de desplazamiento

 Gentrificación en Cancún avanza hacia Donceles 28: vecinos denuncian presión inmobiliaria y riesgo de desplazamiento

La gentrificación en Cancún ya no es un fenómeno exclusivo de zonas turísticas o de reciente desarrollo. Ahora alcanza colonias tradicionales como Donceles 28, ubicada en la Supermanzana 64, donde vecinos denuncian una creciente presión inmobiliaria impulsada por la cercanía con Puerto Cancún.

Lo que en los años ochenta fue concebido como un fraccionamiento de vivienda popular para familias trabajadoras, hoy enfrenta un proceso acelerado de transformación urbana. Residentes salieron a manifestarse de forma pacífica para visibilizar lo que consideran una amenaza directa a la estabilidad del entorno: compra masiva de casas, demolición de inmuebles originales y construcción de desarrollos de mayor densidad.

De fraccionamiento popular a zona de alta plusvalía

Donceles 28 nació como un complejo accesible, con infraestructura diseñada hace más de 35 años. Durante décadas mantuvo un perfil residencial estable. Sin embargo, su ubicación estratégica —cercana a avenidas como Bonampak y José López Portillo, y colindante con uno de los desarrollos más exclusivos de la ciudad— disparó el valor del suelo.

El contraste es evidente. Mientras en Puerto Cancún predominan torres residenciales, marina privada y complejos de lujo, en Donceles 28 aún se conservan viviendas de interés social construidas en los años 80, cuyo precio se ha multiplicado por la plusvalía.

Vecinos aseguran que inversionistas han adquirido múltiples predios para sustituir casas unifamiliares por edificios con mayor número de departamentos. Esto, advierten, comienza a generar tensiones en servicios básicos y en la dinámica comunitaria.

Infraestructura urbana bajo presión

Uno de los principales señalamientos se centra en la red eléctrica. De acuerdo con testimonios, el sistema original supera las tres décadas de antigüedad y no fue diseñado para soportar la demanda de nuevos desarrollos verticales. Aunque algunos proyectos instalan transformadores propios, estos terminan conectándose a la red existente, lo que —según habitantes— ha provocado apagones frecuentes.

En materia pluvial, la problemática también es recurrente. Debido a la baja altitud del terreno, las lluvias generan anegamientos que alcanzan entre 20 y 50 centímetros incluso con precipitaciones moderadas. Residentes han reportado daños en muebles y electrodomésticos.

Como alternativa, proponen ampliar el cárcamo existente en lugar de continuar con la perforación de pozos de absorción, los cuales consideran insuficientes ante las características del subsuelo.

Temor por espacios comunes y desplazamiento

Otro punto de preocupación es el uso de estacionamientos y áreas de tránsito interno. Los habitantes temen que nuevos desarrollos impongan restricciones que alteren el acceso tradicional a espacios compartidos durante décadas.

Para quienes han vivido en Donceles 28 desde su fundación, el proceso no solo implica un cambio urbano, sino social. El aumento de precios y la presión inmobiliaria podrían traducirse en desplazamiento gradual de las familias originales.

Un debate abierto en Cancún

La manifestación concluyó sin incidentes, pero evidenció una discusión que apenas comienza. Vecinos anunciaron reuniones informativas para documentar fallas en servicios y vigilar el uso de áreas comunes.

Lo que sucede en Donceles 28 refleja un fenómeno más amplio: el avance de la gentrificación hacia colonias tradicionales de Cancún, impulsado por desarrollos de alto valor y la expansión de zonas exclusivas.

El contraste entre el Cancún de los años 80 y el actual modelo vertical de lujo ya no es solo visual. Ahora impacta en servicios, infraestructura y permanencia comunitaria. Y en Donceles 28, ese cambio ya forma parte de la vida cotidiana.

Con información de: Palco Noticias