Colesterol remanente: por qué especialistas lo consideran el más peligroso para el corazón
Durante años, el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, fue considerado el principal enemigo de la salud cardiovascular. Sin embargo, especialistas internacionales advierten ahora sobre otro tipo de grasa en la sangre que podría representar un riesgo aún mayor: el colesterol remanente.
De acuerdo con un informe publicado por Science Focus, este tipo de colesterol suele pasar desapercibido en los análisis clínicos de rutina, pese a que puede estar relacionado con infartos, accidentes cerebrovasculares y acumulación de grasa en las arterias.
¿Qué es el colesterol remanente?
El colesterol remanente se origina a partir de partículas que transportan triglicéridos en la sangre, conocidas como quilomicrones y lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL).
Estas partículas distribuyen grasa energética por el organismo y, cuando entregan parte de su contenido, dejan residuos ricos en colesterol. Ese remanente es el que genera preocupación entre cardiólogos y especialistas en lípidos.
A diferencia del colesterol LDL, el colesterol remanente puede contener hasta 40 veces más colesterol por partícula, lo que aumenta su capacidad de acumularse en las arterias.
¿Por qué el colesterol remanente es tan peligroso?
Cuando las partículas remanentes penetran en las paredes arteriales, el sistema inmunológico intenta eliminarlas. Sin embargo, los glóbulos blancos no logran degradar completamente el colesterol y terminan formando placas de grasa.
Con el tiempo, estas placas endurecen y estrechan las arterias, elevando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y accidentes cerebrovasculares.
El especialista Børge Nordestgaard, profesor clínico de la Universidad de Copenhague, aseguró que el colesterol remanente ha sido ignorado durante muchos años pese a su peligrosidad.
“El LDL es malo, pero el colesterol remanente es aún peor”, afirmó el experto citado por Science Focus.
Estudios relacionan el colesterol remanente con mayor riesgo cardiovascular
Diversas investigaciones respaldan la preocupación médica sobre este marcador.
Un estudio realizado con más de 113 mil personas encontró que quienes tenían colesterol remanente elevado presentaban un 15 por ciento más de riesgo de sufrir un ictus, incluso cuando sus niveles de colesterol LDL eran normales.
Además, otros análisis revelaron que personas con triglicéridos altos y colesterol remanente elevado tienen hasta el doble de probabilidades de morir por enfermedades cardiovasculares.
Uno de los mayores problemas es que este riesgo puede permanecer oculto en pacientes cuyos análisis tradicionales muestran niveles normales de colesterol.
Cómo reducir el colesterol remanente
Especialistas coinciden en que el estilo de vida juega un papel fundamental para controlar el colesterol remanente y los triglicéridos.
La cardióloga Zoe Astroulakis recomienda disminuir el consumo de azúcares y carbohidratos refinados, ya que el hígado convierte esos excesos en triglicéridos.
También aconseja moderar el consumo de alcohol y adoptar una alimentación basada en la dieta mediterránea, rica en aceite de oliva, pescado azul, legumbres, nueces y aguacate.
El peso y la grasa abdominal aumentan el riesgo
El profesor de cardiología Riyaz Patel explicó que las personas con obesidad suelen presentar niveles elevados de colesterol remanente.
Además, advirtió que la grasa visceral, aquella que rodea los órganos internos, está estrechamente relacionada con este problema cardiovascular.
Incluso personas con peso aparentemente normal pueden tener niveles peligrosos de colesterol remanente si acumulan grasa abdominal.
Cómo saber si tienes colesterol remanente alto
Aunque este indicador no suele medirse de forma habitual, los especialistas señalan que los triglicéridos altos pueden ser una señal de alerta.
Valores superiores a 150 mg/dL comienzan a considerarse elevados y podrían estar relacionados con un exceso de colesterol remanente.
También es posible estimarlo mediante una fórmula sencilla utilizando el colesterol total, el LDL y el HDL presentes en un análisis de sangre.
La detección temprana y los cambios en el estilo de vida son clave para reducir el riesgo cardiovascular y proteger la salud del corazón.