EE.UU. mueve su mayor portaaviones del Caribe al Medio Oriente en medio de tensión con Irán
Estados Unidos enviará su portaaviones más grande y avanzado, el USS Gerald R. Ford, desde el Caribe hacia el Medio Oriente, en un movimiento que refuerza la presencia militar de Washington en la región y aumenta la presión sobre Irán.
De acuerdo con reportes de medios internacionales, el buque y los tres destructores que lo escoltan se unirán al grupo de ataque del USS Abraham Lincoln, actualmente desplegado en el Golfo Pérsico. Aunque el Pentágono no ha confirmado oficialmente los detalles de la operación, el despliegue representaría un incremento significativo de la capacidad naval estadounidense en una de las zonas más estratégicas del mundo.
Refuerzo militar en una región clave
El traslado del Gerald R. Ford ocurre en un contexto de renovada tensión entre Estados Unidos e Irán, en medio de negociaciones indirectas relacionadas con el programa nuclear iraní. El presidente Donald Trump ha advertido que, si no se alcanza un acuerdo, Washington podría aplicar una fase “más dura” de presión sobre Teherán.
La llegada de un segundo portaaviones al Golfo Pérsico refuerza la capacidad de respuesta de Estados Unidos en términos de vigilancia aérea, operaciones de disuasión y proyección de fuerza. Este tipo de despliegues suele interpretarse como una señal estratégica dirigida tanto a adversarios como a aliados regionales.
El poder del USS Gerald R. Ford
El USS Gerald R. Ford es el buque insignia de la nueva generación de portaaviones de la Armada estadounidense. Con un desplazamiento cercano a las 100 mil toneladas y propulsión nuclear, puede operar decenas de aeronaves de combate, incluyendo cazas y aviones de guerra electrónica.
Su despliegue extraordinario inició el pasado junio. Posteriormente fue enviado al Caribe como parte de una operación más amplia contra el narcotráfico. Ahora, su traslado a Medio Oriente marca un cambio en las prioridades estratégicas de Washington.
Impacto geopolítico
El refuerzo naval estadounidense podría tener repercusiones en el equilibrio regional, especialmente en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave para el comercio energético mundial. La presencia simultánea de dos portaaviones estadounidenses incrementa la capacidad operativa de la Armada en caso de una escalada militar.
Se prevé que la tripulación del Gerald R. Ford permanezca desplegada varias semanas más antes de regresar a su puerto base en Virginia, lo que extendería su misión más allá del calendario inicial.
Este movimiento confirma que la política exterior estadounidense continúa apoyándose en el poder naval como herramienta de disuasión en escenarios de alta tensión geopolítica.