El fruto seco que fortalece el cerebro y el corazón y ayuda a controlar el azúcar en sangre, según expertos en nutrición

 El fruto seco que fortalece el cerebro y el corazón y ayuda a controlar el azúcar en sangre, según expertos en nutrición

Las castañas de cajú, también conocidas como anacardos, se han posicionado como uno de los frutos secos más completos desde el punto de vista nutricional, gracias a su aporte de grasas saludables, minerales esenciales y compuestos antioxidantes. Diversos especialistas y organismos internacionales, como la Fundación Española de la Nutrición y Harvard Health, coinciden en que su consumo moderado puede aportar beneficios significativos para la salud cerebral, cardiovascular y metabólica, además de ayudar al control de la glucosa en sangre.

¿Qué son las castañas de cajú y de dónde provienen?

El cajú es la semilla comestible del árbol Anacardium occidentale, originario de Centroamérica y Brasil. En países de América Latina como Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile se le conoce como castaña de cajú, mientras que en España y otras regiones se le denomina anacardo, de acuerdo con la Fundación Española de la Nutrición.

Este fruto seco destaca por su alta densidad nutricional. Según datos de la FEN, 100 gramos aportan entre 573 y 613 kilocalorías, lo que refleja su elevado valor energético. Por su parte, Harvard Health señala que esta misma cantidad contiene aproximadamente 50 gramos de grasas saludables, 19 gramos de proteínas, 19 gramos de carbohidratos y 3 gramos de fibra dietética.

Perfil nutricional y beneficios para la salud

Uno de los principales atributos del anacardo es su contenido de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como el ácido oleico, asociadas con la protección del sistema cardiovascular. Además, es una fuente relevante de magnesio, fósforo, potasio, hierro, zinc, selenio y cobre, así como de vitaminas del grupo B y vitamina E, nutrientes clave para el metabolismo, el sistema nervioso y la función antioxidante.

De acuerdo con la FEN, esta combinación de grasas saludables e hidratos de carbono de absorción gradual lo convierte en un alimento ideal para quienes requieren energía sostenida, como estudiantes y deportistas. Harvard Health indica que una porción diaria de 30 gramos puede ser suficiente para obtener estos beneficios sin exceder el aporte calórico.

El magnesio, el calcio y el fósforo presentes en las castañas de cajú contribuyen al fortalecimiento de los huesos y músculos, ayudando a prevenir la pérdida de densidad ósea, especialmente en adultos mayores. Asimismo, el magnesio desempeña un papel fundamental en la función muscular y neurológica.

Control del azúcar en sangre y salud cerebral

Gracias a su bajo índice glucémico, su contenido de fibra y la liberación lenta de energía, las castañas de cajú pueden ayudar a mantener estables los niveles de azúcar en sangre, lo que las hace una opción adecuada para personas con diabetes o resistencia a la insulina, siempre bajo supervisión médica.

Harvard Health también destaca la presencia de antioxidantes como polifenoles y vitamina E, así como minerales como zinc y selenio, asociados con la protección de las neuronas y la posible reducción del riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Además, una ingesta adecuada de zinc se ha vinculado con una mejor salud mental y un menor riesgo de depresión.

¿Cómo consumirlas y en qué cantidad?

Especialistas recomiendan consumir las castañas de cajú en porciones moderadas, preferentemente naturales o ligeramente tostadas, como snack, en ensaladas, con yogur o integradas en recetas saludables. Su alto contenido calórico hace importante evitar el consumo excesivo.

La FEN advierte que las personas con alergia a frutos secos deben evitar su ingesta y que, en casos sensibles, el consumo elevado puede provocar molestias digestivas.

Integradas de forma equilibrada en la dieta, las castañas de cajú pueden ser un aliado nutricional para el cerebro, el corazón y el control metabólico, aportando salud y energía en cada porción.