Estos errores te hacen perder músculo más rápido al envejecer, alerta el doctor Rodrigo Arteaga
Con el paso de los años, el cuerpo experimenta cambios naturales: se modifica el tejido graso, disminuye la densidad ósea y se pierde masa muscular. Este proceso, conocido como atrofia muscular, es común y comienza antes de lo que muchos imaginan. De acuerdo con MedlinePlus, la reducción del tejido magro puede iniciar a partir de los 30 años, afectando no solo a los músculos, sino también a órganos como el hígado y los riñones.
Sin embargo, el envejecimiento por sí solo no determina cuánta fuerza o músculo se pierde. Así lo afirma el médico experto en salud integral, metabolismo y longevidad, Rodrigo Arteaga, quien subraya que existen errores cotidianos que aceleran este desgaste y que no son inevitables.
El músculo no se pierde solo por la edad
“El músculo no se pierde solo por cumplir años; se pierde cuando el cuerpo deja de necesitarlo”, explica Arteaga. Según el especialista, hay tres errores muy comunes que envían al organismo la señal equivocada y favorecen la pérdida muscular.
1. Falta de estímulo físico adecuado
El primer error es no usar el músculo para tareas que realmente representen un reto. La ausencia de ejercicios de fuerza —como cargar peso, entrenar con el propio cuerpo o realizar rutinas de resistencia— hace que el cuerpo interprete que “tanto músculo ya no es necesario”.
“La inactividad no provoca la pérdida por la edad, sino por desuso”, puntualiza el médico. Entrenar fuerza dos o tres veces por semana puede marcar una diferencia significativa en la conservación muscular.
2. Alimentación pobre en proteína
El segundo factor clave es no aportar al cuerpo los nutrientes necesarios. “El músculo está hecho de proteína; si comes poca proteína o comes muy poco, el cuerpo no tiene material para sostener ese tejido”, advierte Arteaga.
Incluso con actividad física, una dieta deficiente puede llevar al organismo a reducir masa muscular. Por ello, el especialista recomienda priorizar fuentes de proteína en cada comida, como pollo, huevo, pescado, carnes magras o legumbres.
3. Estrés crónico y mal descanso
El tercer error es vivir con estrés constante y dormir poco. El estrés crónico mantiene elevadas hormonas como el cortisol, lo que hace que el cuerpo priorice la respuesta inmediata al estrés y deje en segundo plano el mantenimiento muscular.
“El músculo consume mucha energía incluso en reposo, y cuando el cuerpo está bajo estrés continuo, es más fácil que empiece a reducirlo”, explica Arteaga.
La clave: hábitos diarios, no la edad
En conclusión, conservar o incluso ganar músculo a cualquier edad no requiere medidas extremas. “Necesitas usarlo, alimentarlo y cuidar el contexto en el que vive tu cuerpo”, resume el especialista. La edad no decide cuánta fuerza se pierde; lo deciden las acciones diarias.