Irán se muestra dispuesto a negociar con Estados Unidos su programa nuclear en medio de crecientes tensiones
El gobierno de Irán aseguró estar dispuesto a retomar negociaciones diplomáticas con Estados Unidos para resolver el prolongado conflicto en torno a su programa nuclear, una disputa que se ha extendido por más de dos décadas y que volvió a intensificarse tras la ruptura del acuerdo internacional en 2018.
El canciller iraní, Abás Araghchí, expresó esta postura durante una rueda de prensa en Estambul, donde afirmó que Teherán está abierto a un proceso diplomático “significativo, lógico y justo”, siempre que se respeten sus intereses nacionales y preocupaciones legales. No obstante, subrayó que Irán rechaza cualquier negociación bajo amenazas o presiones militares.
“A pesar de la falta de buena voluntad mostrada por Washington en el pasado, estamos dispuestos a dialogar”, señaló Araghchí, al tiempo que criticó las “contradicciones” de la política estadounidense. El funcionario también afirmó que un ataque militar no es una opción viable, al considerar que los bombardeos realizados en junio por Estados Unidos e Israel no lograron sus objetivos estratégicos.
El diplomático iraní fue enfático al señalar que los sistemas de misiles y la capacidad defensiva de Irán no están sujetos a negociación, luego de que medios estadounidenses sugirieran esta posibilidad. “El pueblo iraní no permitirá que se interfiera en su seguridad. Protegeremos y fortaleceremos nuestra capacidad militar”, advirtió.
Araghchí también lanzó una advertencia directa: aunque Irán está dispuesto a negociar, también está preparado para un nuevo conflicto, incluso más que en junio pasado. Aseguró que una intervención directa de Estados Unidos elevaría el conflicto a un nivel mucho más complejo.
Durante el encuentro, el canciller estuvo acompañado por su homólogo turco, Hakan Fidan, quien reiteró que Irán y Estados Unidos deben volver a la mesa de negociaciones y manifestó la disposición de Turquía para fungir como mediador. Araghchí, sin comprometerse de forma explícita, expresó su interés en que Ankara desempeñe un rol diplomático activo en los conflictos regionales.
La visita del canciller iraní se produce en un contexto de alta tensión militar, con el despliegue de fuerzas estadounidenses cerca de Irán, autorizado por el presidente Donald Trump, quien ha advertido sobre posibles acciones si Teherán no acepta negociar.
Las dudas sobre el carácter pacífico del programa nuclear iraní persisten desde hace años y se agravaron cuando Trump abandonó en 2018 el acuerdo firmado en 2015, durante la administración de Barack Obama. Desde entonces, los intentos por reactivar el diálogo han fracasado y el conflicto ha derivado en acciones militares y nuevas sanciones, aumentando la incertidumbre en Medio Oriente.