¿Un robot en el Everest? Nepal analiza la primera expedición de un humanoide a la montaña más alta del mundo
La posibilidad de ver a un robot humanoide recorriendo las laderas del Everest podría convertirse en realidad en los próximos meses. Un innovador proyecto impulsado por organizaciones internacionales busca desplegar una máquina avanzada en la montaña más alta del mundo para poner a prueba sus capacidades en condiciones extremas.
La iniciativa fue presentada por una organización sin fines de lucro registrada en Estados Unidos y una empresa de expediciones de Nepal. El objetivo es realizar una misión de investigación que permita evaluar el desempeño de robots humanoides en uno de los ambientes más hostiles del planeta.
Si recibe autorización, el proyecto marcaría un precedente tanto para la industria de la robótica como para las regulaciones de montañismo en Nepal.
Pemba, el robot que quiere conquistar el Everest
El protagonista de esta propuesta es Pemba, una versión modificada del robot humanoide Unitree G1, desarrollado en China. Con una altura aproximada de 1.3 metros y decenas de articulaciones que le permiten caminar, mantener el equilibrio, escalar y manipular objetos, el robot está diseñado para operar en terrenos complejos.
Su valor ronda los 80 mil dólares y ya cuenta con un importante antecedente. A principios de junio logró alcanzar la cima del volcán Chimborazo, en Ecuador, convirtiéndose en el primer robot humanoide en coronar una montaña de más de 6 mil metros de altitud.
Según los desarrolladores del proyecto, el Everest representa el laboratorio natural más exigente para probar tecnologías autónomas.
“Si un robot humanoide puede funcionar en el Everest, podrá hacerlo prácticamente en cualquier otro entorno extremo del planeta”, señalaron los impulsores de la iniciativa.
Los desafíos tecnológicos en la montaña más alta del mundo
La expedición contempla transportar el robot por partes desde el campamento base, ubicado a 5 mil 364 metros sobre el nivel del mar, hasta zonas cercanas al campamento IV, situado a 7 mil 920 metros.
Uno de los principales objetivos será que Pemba ayude a recoger pequeños residuos que permanecen en la montaña, como envases, equipos abandonados y otros desechos acumulados por décadas de expediciones.
Sin embargo, operar en el Everest representa enormes retos tecnológicos. Las bajas temperaturas pueden afectar gravemente el rendimiento de las baterías, por lo que los ingenieros trabajan en compartimentos calefactados y lubricantes especiales capaces de soportar temperaturas extremas.
Además, el robot contará con sistemas de aprendizaje automático que le permitirán adaptar sus movimientos en tiempo real para desplazarse sobre superficies irregulares, hielo y nieve.
Inteligencia artificial para monitorear zonas de difícil acceso
Los promotores del proyecto consideran que este tipo de tecnología podría ser clave para el futuro monitoreo ambiental del Himalaya.
Entre las aplicaciones potenciales destacan la vigilancia de grietas peligrosas en la cascada de hielo del Khumbu, la recopilación de datos científicos y el monitoreo de cambios climáticos en áreas donde la presencia humana resulta limitada o demasiado costosa.
Al finalizar la misión, los organizadores planean donar el robot y toda la infraestructura tecnológica asociada a una institución local de la región de Khumbu.
Nepal trabaja en una ley para permitir expediciones robóticas
A pesar del entusiasmo generado por la iniciativa, existe un importante obstáculo legal. Actualmente, Nepal no cuenta con regulaciones específicas para permitir que robots participen en expediciones al Everest.
Las autoridades del Departamento de Turismo solicitaron a los organizadores un borrador normativo que contemple aspectos relacionados con la seguridad, los procedimientos operativos y las tarifas correspondientes.
Funcionarios del gobierno nepalí confirmaron que trabajan en el desarrollo de un marco legal que permita regular este tipo de proyectos innovadores.
La expedición tendría un costo estimado de entre 200 mil y 500 mil dólares, dependiendo de los permisos y del calendario definitivo. Si las regulaciones son aprobadas, las primeras pruebas podrían realizarse durante el otoño de 2026 o en el invierno de 2027.
De concretarse, la misión de Pemba podría abrir una nueva era para la exploración científica y el uso de robots humanoides en algunos de los lugares más extremos e inaccesibles del planeta.