Hígado graso: el cansancio que muchos ignoran puede ser una señal de alerta
El hígado graso puede avanzar durante años sin síntomas evidentes. Sin embargo, algunas personas presentan fatiga, debilidad o molestias abdominales que suelen atribuirse al estrés o al exceso de trabajo.
El hígado graso, conocido actualmente en muchos casos como enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), es una condición frecuente que puede pasar desapercibida durante mucho tiempo.
Uno de los principales problemas es precisamente su carácter silencioso. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK) señala que la enfermedad suele presentar pocos síntomas o ninguno. Cuando aparecen, pueden incluir cansancio y molestias en la parte superior derecha del abdomen.
Por ello, sentir fatiga persistente no significa necesariamente que una persona tenga hígado graso. Sin embargo, cuando el cansancio se mantiene durante semanas y existen factores de riesgo metabólico, puede ser motivo para consultar a un profesional de la salud.
¿Qué es el hígado graso o MASLD?
La MASLD ocurre cuando se acumula una cantidad excesiva de grasa en el hígado y existe una relación con alteraciones metabólicas.
Entre los principales factores asociados se encuentran el sobrepeso u obesidad, la diabetes tipo 2, la resistencia a la insulina, la presión arterial elevada y alteraciones del colesterol o los triglicéridos.
La enfermedad puede permanecer estable durante años. Sin embargo, en algunas personas puede progresar hacia una forma más inflamatoria llamada MASH, que puede provocar fibrosis y, con el tiempo, cirrosis.
La Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas (AASLD) mantiene guías específicas para la evaluación y el tratamiento de estas enfermedades hepáticas.
El cansancio puede ser un síntoma del hígado graso
La fatiga es uno de los síntomas que pueden aparecer en personas con MASLD, aunque no es exclusivo de esta enfermedad.
El cansancio relacionado con problemas hepáticos puede manifestarse como falta de energía, debilidad o dificultad para realizar actividades cotidianas. La American Liver Foundation señala que algunas personas con MASLD pueden presentar fatiga, debilidad o molestias abdominales, mientras que muchas otras no tienen síntomas.
Esto explica por qué el hígado graso puede pasar inadvertido.
Una persona puede sentirse cansada y pensar que la causa es dormir poco, trabajar demasiado o vivir bajo estrés. Por esa razón, la fatiga por sí sola no permite diagnosticar hígado graso.
La situación merece mayor atención cuando el cansancio aparece junto con factores de riesgo metabólico.
Otros síntomas que pueden aparecer
En las primeras etapas, la mayoría de las personas con MASLD no presenta molestias claras. Cuando aparecen síntomas, pueden incluir fatiga, debilidad o dolor y molestia en la parte superior derecha del abdomen.
En fases más avanzadas de la enfermedad pueden presentarse señales relacionadas con daño hepático importante.
Entre ellas están:
- Coloración amarillenta de la piel y los ojos, conocida como ictericia.
- Picazón intensa.
- Inflamación de las piernas.
- Acumulación de líquido en el abdomen.
- Pérdida de peso o apetito.
- Confusión o cambios en el comportamiento.
Estos signos pueden estar relacionados con complicaciones de enfermedad hepática avanzada y requieren valoración médica.
¿Cómo se detecta el hígado graso?
Debido a que el hígado graso puede no producir síntomas, la detección suele depender de una evaluación médica.
El especialista puede solicitar análisis de sangre para revisar enzimas hepáticas y otros indicadores. También puede recurrir a estudios de imagen, como una ecografía abdominal, dependiendo de cada caso.
La evaluación puede ser especialmente importante para personas que tienen obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, colesterol elevado u otros factores de riesgo metabólico.
Además, el médico puede utilizar diferentes herramientas para estimar el riesgo de fibrosis y determinar si son necesarios estudios adicionales.
¿Se puede prevenir o controlar el hígado graso?
Los cambios en el estilo de vida tienen un papel fundamental en el manejo de la MASLD.
Una alimentación equilibrada, actividad física regular y, cuando está indicado, una reducción de peso pueden ayudar a mejorar la salud metabólica y hepática. También es importante controlar enfermedades asociadas, como la diabetes y las alteraciones del colesterol.
No se trata únicamente de eliminar un alimento específico. El objetivo es mantener hábitos saludables de manera constante y seguir las indicaciones de un profesional de la salud.
La actividad física también puede ser beneficiosa incluso cuando no existe una pérdida importante de peso.
¿Cuándo consultar a un médico?
Si una persona presenta cansancio persistente, molestias abdominales o factores de riesgo para MASLD, lo recomendable es comentarlo con un profesional de la salud.
La fatiga puede tener numerosas causas, por lo que no debe utilizarse como un diagnóstico por sí misma. Sin embargo, identificarla junto con otros factores puede ayudar a iniciar una evaluación médica.
La detección oportuna es importante porque la MASLD puede evolucionar sin síntomas durante mucho tiempo. En algunos casos, la enfermedad puede progresar hacia fibrosis, cirrosis y otras complicaciones.
Por ello, escuchar las señales del organismo y realizar revisiones médicas cuando existen factores de riesgo puede ayudar a detectar problemas hepáticos antes de que aparezcan complicaciones.
Importante: esta información es únicamente educativa y no sustituye una consulta médica. Si tienes cansancio persistente, dolor abdominal, ictericia u otros síntomas, consulta a un profesional de la salud.